Economía circular

El Jesús del evangelio de San Juan no solo es un precursor de la eliminación del residuo alimentario (Jn 6,12) ,no. ¡Es que  va sobrado! Cinco panes y dos peces para 5000 frente a 20 panes y un “karmel” (galletita de cereal verde, ¡qué rico!) para los 100 de Eliseo (2Reyes, 4 al final del capítulo). Obviamente Jesús gana por goleada. Hasta le sobra comida en una época en que la única economía que había era circular e ineludiblemente ecológica.

También me llamó la atención la vehemencia del pueblo en su aclamación:

“Se estaban preparando para secuestrarlo (la Vulgata latina pone algo tan malsonante como explicativo: ut raperent eum) y someterlo a su servicio como rey. Al enterarse Jesús, los dejo y se echó al monte completamente solo.”

He traducido Jn 6,15 del Palimpsesto Sinaítico, que también ofrece una variante textual  con mucho colorido litúrgico en el verso 11. Parece una misa multitudinaria a cielo abierto:

Les tomó Jesús los cinco panes y los dos peces, los alzó al cielo y bendiciéndolos, los partió y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran a los que estaban recostados“.

Pero como el evangelio va tan cargado y como la primera lectura de este domingo 17 de tiempo ordinario, ciclo B, hace resonancia con él, muy pocos harán caso a la epístola. Se la ofrezco a partir de la versión de la Peshitta para Efesios 4:1 y ss. Me parece un ejemplo claro de literatura semítica por sus repeticiones e insistencias. Los textos griego y latino van ajustados al siriaco y por eso parecen lenguaje bíblico. Ya nos hemos acostumbrado pero este no es el estilo clásico:

Os pido -pues que estoy preso por Cristo- que caminéis como es propio a la llamada con la que se os llamó.
En todo (haya) modestia de ánimo, cortesía y esfuerzo espiritual. Habéis mantenido la esperanza (La raíz “sbr” tiene doble cara: aguante y esperanza. En este contexto es más positivo decir eso que “aguantarse mutuamente”) el uno con el otro gracias a (vuestra y/o la de Dios y/o la de la llamada) benevolencia (es un amor sereno, de llevarse bien, no la compasión, no el “amor de madre” de otra raíz, “rHm”).
Fuisteis pundonorosos cuidando la unión del Espíritu gracias a un lazo de paz.
Así que (ya) estáis dentro de un solo Cuerpo y de un solo Espíritu. ¡Así es como os llamaron a la esperanza (otra vez la raíz “sbr”)!¡Es vuestra llamada!
Hay un Señor, un compromiso (otros lo ven como “fe” pero la raíz semántica no corresponde a “creencia”, sino a “¡Amén!”, a “firme adhesión”), un bautismo,
 y un Dios, Padre de todo, que está por encima de todo, todo lo puede (lit. “con mano de todo”) y está con todos y cada uno de nosotros (“kll” puede tener una connotación distributiva, además de comprensiva).

Por lo de “un solo Cuerpo”, con mayúscula, se puede pensar en una dimensión mística. Si ponemos “cuerpo” con minúscula, entonces obtenemos una bonita lectura para bodas. Voy a por las de plata (Dios mediante): ¿Alguna sugerencia?

Texto con cicatriz

Como dicen los expertos en Biblia, no todo en ella es palabra de Dios sino también palabra (y escrito) humano. Errar es humano y, por consiguiente, hay también erratas en la Escritura porque los copistas, piadosos y muy profesionales, se equivocaban poquísimo pero, sí, también. Aunque fuese de muy tarde en tarde, se equivocaban: como humanos que eran. Algunas de esas erratas deben ser antiquísimas porque los copistas posteriores con respeto reverencial han recopiado algunas de esas faltas una y otra vez, por los siglos de los siglos. El resultado la mayoría de las veces: una frase o una palabra que no se entiende. Este domingo 14 de tiempo ordinario, ciclo B,  es lo que nos pasa en el Salmo, el 122 (ó 123).

Si vamos al texto hebreo, esto es lo que encontramos literalmente en nuestro célebre salmo en el verso 1º:

A tí levanté mis ojos (ahora viene algo así como una forma verbal que parece de la raíz ישב ) en los cielos (o en el cielo, da igual porque es un plural formal en hebreo que puede designar un singular en castellano).

Los comentaristas judíos antiguos ya lo señalaron en un par de notas de advertencia, que  podemos encontrar en ediciones de nivel medio o bueno (por ej en la stuttgartense). Estas anotaciones -también muy antiguas- se denominan técnicamente “masoras”:  para la palabra ininteligible de Ps 123,1 , indican algo así como “palabra que no está en su sitio ni escrita correctamente“.

La tradición de las traducciones (se siente por los de la “sola scriptura”, que aquí ofrece escasas pistas en la versión supuestamente más antigua, la hebrea) indica lo mismo que he visto tanto en Peshitta, como en LXX y Vulgata, a saber, algo así como:

A ty alçe los  mis ojos que moras en  los  çielos.

según versión del manuscrito I.i.4 del Monasterio de El Escorial (E4) (entre los años 1400 y 1430, sin perjuicio de que la versión castellana en sí pueda ser más antigua): no, no fue Lutero el que primero tradujo la Biblia a una lengua vulgar. Y en http://corpus.bibliamedieval.es/ podemos ver otras más, muchas más, interesantes y antiquísimas traducciones al castellano antiguo.

Pero ¿puede haber una pista adicional para averiguar qué hubo escrito antes de la comisión de la errata? ¿Qué hacer cuando algo no marcha en un verso bíblico en hebreo y ya hemos explotado el griego, el latín y el siriaco? Pues arameo. Tenemos los targumim. No son propiamente traducciones, sino más bien paráfrasis. ¡Tanto mejor! Nos van a ofrecer más colorido.

Traduzco Ps 122(123) versos 1 y 2 a partir  del “Targum de los Salmos”, consultado en la elegante edición que nos ofrece http://cal.huc.edu/. El verso 2 no ofrece una dificultad mayor de traducción pero ahí el targum explica, orienta sobre lo que se puede interpretar como lo aportado por las manos de Dios: alimento.

Levanté mis ojos (pues Él) se sienta en los tronos de la gloria del cielo.

Como los ojos de los servidores miran la bandeja en las manos de sus señores 

y los ojos expectantes de la doncella el plato (que lleva) en la mano su señora, 

así contemplan nuestros ojos a YHWH, Dios nuestro, hasta que Él se compadezca de nosotros.