Cristología mosaica.

Después de la intensidad de la Semana Santa y la Pascua acá vuelvo, aupado por el entusiasmo y fidelidad de los participantes en el taller de SIRIACO, taller que estamos desarrollando desde la pasada Cuaresma en Nta. Sra. de las Rosas (Madrid, España)

http://parroquiarosas.org/web/

Esta entrada va por ellos, por esos esforzados amigos que trabajan duro en cada sesión del taller.

De hecho, lo que presento ahora es el resumen del trabajo de nuestras dos últimas sesiones. Después de luchar con el alfabeto (en varios estilos) y de vislumbrar los fundamentos de la morfología, ya vamos haciendo pinitos. Eso sí, SIN vocalizar y apoyándonos en la herramienta

http://www.dukhrana.com/peshitta/index.php

a la que desde aquí agradecemos su inestimable servicio. De hecho, y como mejor muestra de agradecimiento, vamos a comunicarle la detección de una errata.

Aquí, sobre el blog, el proceso parece que va casi como la seda pero, en realidad, lo que muestro en las entradas es solo la destilación de las muchas toneladas de sudor que empleamos en despiezar el texto, palabra a palabra, letra a letra. Y aún eso no basta: necesitamos ese regalo, algo del campo semántico de ܒܪܟ  , diríamos, para encontrar la vibración que nos recompensa largamente del esfuerzo.

Nuestro centro de atención suele ser, como en el blog, algún texto de las lecturas de los domingos. Concretamente, nos hemos fijado en la descripción de Jesús que se hace en Lc 24:19. Los campos semánticos nos remiten a la gesta de la otra Pascua, la judía:

ܢܒܝܐ profeta; ܥ̈ܒܕܐ las obras (o los milagros, si los hace Dios o alguien encargado por Él; por cierto, los que trabajan para otro, los siervos, también se designan con la misma raíz, solo cambian las vocales, de ahí la dificultad y el encanto de la ambigüedad, solo rota por el contexto o la tradición de la traducción); ܡܠܬܐ la palabra (o la Palabra, recordemos Jn 1); ܐܠܗܐ Dios; ܥܡܐ el pueblo (a no confundir con la preposición ܥܡcon“, en catalán “amb” que nunca acaba en “alif”).

Partimos del texto Peshitta, ya veremos luego en la próxima sesión eso de las variantes textuales. Ahora, para Vds., directo desde el texto en siriaco y evocando los orígenes de la historia, nuestra historia, la vida desde los remotos tiempos del Éxodo, lean, por favor, la versión que hemos podido componer sobre la segunda mitad del verso Lc 24:19:

Jesús, el hombre de Nazaret que fue profeta y fuerza nuestra (aquí es donde NO estoy de acuerdo con el análisis de la herramienta “dukhrana”: nuestra traducción, por el contrario, contempla un derivado en femenino de la raíz ܚܝܠ -campo semántico relacionado con el concepto “fuerza”, “poder”- a la que se le une al final una marca de 1ª persona plural, un pronombre enclítico como dicen las gramáticas, con valor de sufijo posesivo) por la predicación (o palabra) y por los milagros (u obras) ante Dios y ante todo el pueblo (nos queda ver en el próximo día cómo se puede usar ܟܠ , o sea todo/a/os/as)”.

Resulta así un retrato de Jesús como un “superMoisés”. Era demasiado bonito como para ser cierto … Pensaban los de Emaús. La verdad es que Lc 24:19 ofrece una cristología elemental en comparación con los desarrollos posteriores de tantos y tantos cerebros piadosos posteriores. Pero es una cristología 100% mesiánica, esperanzadora y – ¡sí!, lo confirmó el Resucitado- auténtica, operante… El verbo ܗܘܐ “ser”, “estar” -conjugado en boca de los caminantes en pasado- debería estar, según el sentir de nuestros corazones, en aspecto imperfectivo (o sea en presente-futuro).

Sin embargo, este es un taller de INICIACIÓN: dejaremos el aspecto imperfectivo y otras formas verbales diferentes a PEAL al trabajo personal de cada uno.

Así también, este blog no va de teología, va de literatura y emociones y por eso nos quedamos con ese “hombre de Nazaret” y esa fuerza para nosotros que nos conecta desde los ancestros hacia la vida presente (y ¿por qué no? futura).