Escucha veraniega

 Los expertos en liturgia nos han privado de unos versículos de Lucas del capítulo 10 de este domingo 14 de tiempo ordinario, ciclo C. Son Lc 10, 13-16. No es fácil comprender porqué han sido suprimidos. No dan mucho miedo: Da más miedo el verso 18. O sea que no ha sido pensando en el público infantil. Tampoco aquí la crítica textual ofrece demasiada diversidad manuscrita, salvo un poquito de lío en las declinaciones de pronombres griegos en el verso 16: Se ve que hasta los propios copistas lo encontraban poco fácil.

Por el contrario, en siriaco es gramaticalmente sencillo, luminoso, ¡bello! Seleccionamos en http://www.dukhrana.com/peshitta/index.php el correspondiente capítulo, marcamos “viejo palimpsesto siriaco sinaítico”, el que está en un delicado colorcito morado cuaresma, y pinchamos en “Show me the verses!”, es decir, “¡Muéstreme los versos!” (por favor,”please”, debería añadir).

Lo que encontramos es una calculada estructura trimembre con simetría al empezar con una escucha y acabar con otra escucha. Gramaticalmente tan fácil que es un texto indicado para principiantes: Los pronombres muy bien marcados con preposiciones, los verbos en su forma básica, conjugada en 3ª persona singular masculino en perfecto.

La traducción  de Lc 10,16 según una antigua versión en siriaco, solo para los ojos de los lectores de este blog:

“El que os escuchó, ese a mí me escuchó.

El que os expolió, expolió al que me envió.

El que me escuchó, escuchó al que me envió.”

 ¡Feliz escucha!

Verano, la mano

Antes que nada, deseo recordar que la publicidad que pueda aparecer por los márgenes no tiene NADA que ver conmigo y que me viene impuesta por las condiciones económicas de la plataforma de edición electrónica. Hago esta declaración expresa por cuanto este blog es para todos los públicos pero NO para sectas ni rollos turbios de gente que quiere comerle el coco a otros.
Precisamente, un beneficio colateral de este blog puede ser el de dar un repaso, un barniz, de culturilla bíblica que nos ayude a desnudar los tocomochos de supuestos expertos que lideran grupos orientados a dejar al prójimo sin dinero, sin criterio y, lo que es peor, sin autoestima. AVISADOS estamos todos.
La “culpa” de esos abusos en realidad la tiene la propia grandeza literaria de los textos. La belleza siempre deslumbra: es el “splendor” que identifican los aristotélicos y tomistas en el arte o el “kabod” de los místicos judíos en los salmos. Pero la fuerza de la buena literatura, desafortunadamente, como la energía nuclear, NO necesariamente siempre se llega a utilizar para fines éticos. Así le ha pasado a la Biblia y a muchas de sus versiones.
Ahora, al grano.
Los lectores que hayan realizado los ejercicios de comprobación propuestos en la anterior entrada -a realizar con la ayuda de la herramienta DUKHRANA- habrán experimentado cierta perplejidad y se preguntarán con razón: “¿De dónde se saca Julianito lo de el poder?” Tanto el análisis gramatical propuesto con la opción “analyze” como el texto griego nada dicen. Ciertamente, esto necesita una pequeña aclaración.
Todo traductor necesita salero, respeto al original y creatividad. Tengo poco de lo primero, pero sí que respeto todo lo que puedo y admiro a esos curtidos paleógrafos que se dejan las pestañas intentando verter no sé qué letritas de un arcano alfabeto desde un manuscrito que casi ya ni se ve a tipos legibles en una edición para todos los públicos. Por lo que, si respetamos la edición original en siriaco, nos encontramos con la siguiente secuencia:
“no sabéis (partícula comodín “d“) mano vosotros espíritu”

¿Cómo se interpreta eso? Espero vuestras sugerencias. A ver si sacáis la misma solución que este servidor: la palabra “mano” en muchas culturas significa también el dominio, la capacidad o el control. Así, en castellano decimos que tenemos algo a mano si lo podemos emplear directamente. Por ejemplo, tengo a mano el comienzo de Jn 1,3 que en siriaco literalmente sería “todo por su mano fue”, en el sentido de que “todo fue hecho por él” (por “él”, se entiende al sujeto del versículo anterior: Dios, la Palabra). A partir de ahí, por analogía, sin tocar las transcripciones y sin suponer que los copistas se han equivocado, he propuesto aquello de :

“No sabéis qué es el poder. Sois espíritu.”

La puntuación, esa sí, la he aportado creativamente porque no hay más remedio: salvo el punto de fin de versículo, NO hay puntos ni comas en los manuscritos antiguos. En cuanto a un error del antiguo copista, en principio no habría que excluirlo pero, en este caso, con la propuesta anterior se puede entender bien el fragmento sin necesidad de la hipótesis de un fallo del o de los amanuenses. Queda indefinido, no obstante, de quién es esa “mano” poderosa… ¿De Dios? ¿De los propios apóstoles?

Por cierto, que la Biblia de Jerusalén cita a pie de página esta variante textual, pues aparece como dijimos en el códice de Beza, pero calificándola de marcionita, es decir, de poco trigo limpio. Esa apreciación en una biblia de uso general parece, en principio, demasiado descalificatoria porque Jn 3,17 dice casi lo mismo y no vamos a tildar de nada sospechoso a este otro texto concordante, perfectamente canónico. La Traducción Ecuménica de la Biblia en francés también la señala a pie de página expresando, sin más, que aparece en numerosos antiguos testimonios manuscritos.
Y es que el mundo de la crítica textual es apasionante. Para los interesados e interesadas muy recomendable es este librito:
Es muy claro y no requiere conocimientos previos, aunque su lectura es algo densa puesto que requiere ir trabajando algunos de los ejemplos para entender bien los procesos de transmisión de manuscritos bíblicos.
Para despedida, unas palabras de otro libro, muy reciente, 2015, a ver si alguien se anima a traducirlo entero. Va del Antiguo Testamento, pero mucho de lo que dice es extensible al Nuevo.
“La Biblia se transmitió hasta nosotros bajo un configuración compleja de diversas variantes. La mayoría encontramos el texto bajo el aspecto de un sencillo libro con un texto claro (sic), pero esa aparente simplicidad es el resultado de numerosas decisiones religiosas y compilatorias que han efectuado reiteradas selecciones a partir de muchísimas variantes. Detrás de esa claridad (sic), hay una larga historia, fascinante, de crecimiento hacia libros consolidados a partir de innumerables fuentes, así como un cautivador relato político-social-religioso del proceso de selección para determinar qué libros, en su caso, serían incluidos y cuáles excluidos.”
Eugene Ulrich en “Los rollos del Mar Muerto y la progresiva redacción de la Biblia”.
Felices votaciones-

No sabemos todo lo que nos han dejado

El evangelio del XIII domingo que leeremos no tiene esta variante de Lc9,55y 56 que sí figura en el códice de Beza de Cambridge -en parte- y que también reflejan otros manuscritos no solo en versiones medievales en griego, sino también en copto, latín, eslavo antiguo, etiópico clásico y , por supuesto, en Peshitta siriaca y en los antiguos evangelios curetonianos. No figura en la del palimpsesto sinaítico, sin embargo, como nos indica nuestra adorable herramienta:

http://www.dukhrana.com/peshitta/index.php  si le solicitamos el capítulo 9 de “Luke”, marcamos en los cuadritos correspondientes y le damos a la teclita “Show me the verses!”.

Desafortunadamente no nos pone ninguna opción en español. Igual un día tendríamos que pedirles que nos pongan entre el elenco de versiones una en castellano, aunque sea la de Casiodoro de Reina porque como somos ecuménicos, nos da igual. De hecho, la gracia de este blog es la de probar un poco de todo.

En cambio, sí que la tenemos en castellano medieval en http://corpus.bibliamedieval.es/ seleccionando Lucas 9,55 y Lc 9,56 y haciendo clic sobre la tecla “Enviar”.

Así que, en castellano moderno, después de la reprimenda de Jesús y antes de irse a “otro pueblo”, en exclusiva para los lectores de esta entrada, presentamos las palabras de Cristo según una versión alternativa:

No sabéis cuál es el poder. Sois espíritu. Pues el hijo del hombre no vino para destruir almas sino para dar vida.

Esta es la riqueza y la belleza de las diferentes tradiciones que nos han llegado: Poder disfrutar de matices, ampliaciones …

 

 

 

A por el salmo

Nos toca ya ver un salmo de domingo. Los textos del libro de los Salmos suelen ser muy líricos y a veces muy densos. Al toparme con el verso 3 ( o 2, según presentaciones) del salmo del domingo, el salmo 63 (62 según otra numeración), ya no pude avanzar más en el texto hebreo masorético http://biblehub.com/interlinear/psalms/63-2.htm  porque me encontré tres palabras en resonancia que forman una catedral de significados.
La propuesta de traducción http://corpus.bibliamedieval.es/ en la columna ARRAGEL es  bonita: “asy en la santidat paresco ante ti afin de veer la tu virtud et la tu gloria“. Parece eso, una versión bonita, castiza y fiel al original, pero las interacciones en hebreo de esas tres palabras (santidat,virtud y gloria) forman un cocktail explosivo de connotaciones bíblicas.
I) “Santidat” corresponde al campo semántico de la raíz semítica “Qd$”. Indica lo que es propio de Dios o de los dioses, ya sean lugares (templos, santuarios), personas (sacerdotes o sacerdotisas), objetos litúrgicos… Por ejemplo, para referirse al clero de dioses mesopotámicos, los profetas emplean esa raíz y, por supuesto, como esos “santos” están dedicados a actividades litúrgicas poco “Kosher” -tales como embriaguez ritual o prostitución sagrada-, los ponen verdes. Pero cuando se predica “Qd$” sobre YHWH, todo cambia. Concretamente, en nuestro verso de hoy lo que es “santidat” puede ser un estado de ánimo, un contexto (la soledad de David en el desierto) o, incluso, un lugar: Algunas biblias traducen “en la santidat” por en el “santuario”; así se especifica en, por ejemplo el Targum de http://cal1.cn.huc.edu/showtargum.php, donde del arameo se traduciría “en lugar santo”.
En otro texto célebre -Is 6,3- el propio YHWH es proclamado “Qadosh” tres veces, como hacemos en la liturgia eucarística al cantar el Trisagion. “Qadosh” es el sábado en cuanto día consagrado al Señor … En resumen, la raíz “Qd$” evoca el mundo del sumamente Otro.
II) “Virtud”, de raíz biconsonántica “‘z“, se puede traducir también por “fuerza”. La idea de este otro campo semántico se podría corresponder con el efecto o consecuencia, ya sobre la vida del ser humano, ya sobre la historia del pueblo, que se origina por la dimensión “Qadosh”. Así, por ejemplo, la “‘z” de Dios se manifiesta en la apertura del mar durante el Éxodo. En su cántico pascual, Mariam (María), la hermana de Moisés, puede consecuentemente decir que “Mi fuerza es el Señor”. El salmista, al recurrir a esta palabra, está evocando la Pascua, el paso del mar y los hechos que con su “fuerza” marcaron la historia.
III) “Gloria” traduce “Kabod”, de raíz “kbd”; es una palabra con mucha trastienda, de mucho peso, que tradicionalmente es uno de los puntos de meditación de los místicos judíos y que puede traducirse también así, precisamente como “peso” o “empaque”. Con este termino, la Biblia suele referirse a otro de los efectos o consecuencias de la actuación de lo que es “Qadosh”: Si “‘z” era dinámico, “Kabod” es más psíquico porque produce pasmo, asombro o deslumbramiento. Es por eso que, en Is 6,3, después de proclamar tres veces “Qadosh” a YHWH supremo, se alaba su esplendor en lo creado diciendo “su Kabod es el contenido de la Tierra” (la Tierra está llena de su gloria). También el Éxodo atestigua hierofanías en el desierto y en el Sinaí que le permiten ver al pueblo, pasmado, qué o quién es el “kabod” de YHWH.
En este punto, aunque este es un blog literario y no teológico, hay que reconocer que Von Balthasar tituló con mucho acierto “Gloria” a su compendio teológico y también en el texto mismo de esa obra (en los dos tomos últimos), él menciona expresamente que en el centro de la Escritura late “Kabod”.
En conclusión, el salmista, junto con Is 6,3 y otros textos bíblicos, remite a la contemplación de  un  plano”Qd$” (lo Santo) separado del mundo de los hombres pero que se puede vislumbrar por sus manifestaciones: su “‘z” (virtud)  y su “kbd” (brillo).
¡Feliz domingo!

Rompiendo esquemas

Continuamos este domingo XII del ciclo C con, entre otros asuntos, el tema de la VIDA.  El verso de Lc 9,24 contribuye con un pensamiento paradójico -típico de los maestros judíos desde el segundo templo hasta hoy- a responder a la pregunta: “¿Para qué nuestras vidas?”. Este no es un blog filosófico sino literario, por lo que analizamos la belleza estilística del verso sin entrar en el fondo. Obrando así, estamos más cerca de Jerusalén que de Atenas. Aunque también, con gemidos lógicos (de “logos”), suspiramos por Atenas.

Nuestra herramienta amiga http://dukhrana.com/peshitta/index.php nos permite también un boceto de análisis textual y, seleccionando los antiguos evangelios curetonianos (en honor al profesor británico de lenguas que se los trabajó … en varios sentidos) y antiguo palimpsesto siriaco, podemos ver las variantes textuales en esos otros documentos, supuestamente más antiguos que la Peshitta estándar. Aparecen en un elegante color rosita (no, no llevemos las alegorías demasiado lejos: en principio, no tiene ello que ver con las próximas fiestas) PERO sin vocales. ¿Por qué? Porque, posiblemente, los manuscritos originales no las llevaban. Ya hablaremos de vocales, ya. Como adelanto, se previene de que las vocales son un invento tardío en los textos semíticos. Hoy en día incluso los periódicos en árabe emplean pocas vocales.

La versión en castellano propuesta de esos textos en rosita para Lc 9,24:

Aquel que desea vivir, su propia persona destruye. El que se destruye por mi causa, vive.

Incluso tipográficamente, en el texto, en caracteres originales, se ve una preciosa simetría en el verso que se rompe, precisamente para resaltar lo que causa esa rotura. El esquema visual después de “Aquel que desea” es:

VIVIR+PERSONA+DESTRUIR (pto. simetría)DESTRUIR+PERSONA*yo soy la causa*VIVIR

Ya sabemos quién rompe los esquemas.

Hoy, san Antonio

Nos acordamos de aquel o aquella Antonia o Antonio que nos dejó, dedicándole esta reflexión literaria, cultural y, sobre todo, vital. Por supuesto, también nos acordamos de los caídos en Florida.

Ahí vamos:

La conexión entre Lucas el evangelista y Pablo el apóstol ha sido reivindicada por las tradiciones piadosas más antiguas y muchos de los críticos coinciden con esa tradición empleando criterios científicos. Aquí nos limitaremos a una mera de comprobación de muestra, intentando, como siempre, hacer la vida más bonita y más simple a todos, incluidos los teólogos y teólogas.

Tomamos, como habitualmente, nuestra Peshitta estándar y vamos a algo que leímos ayer en Lc7,50. En siriaco, la frase estrella del verso se resume muy compactadamente en DOS sencillas palabras, gracias a esa propiedad de las lenguas semíticas de “pegar” pronombres afijos a verbos y sustantivos. En griego, lo mismo abulta un poquito más.

En efecto, vamos a http://nttranscripts.uni-muenster.de/AnaServer?NTtranscripts+0+start.anv para acostumbrarnos a ver variantes textuales según los diferentes manuscritos y vemos que, gracias a Dios, hay poco que hacer porque los 3 códices magníficos (Sinaítico, Alejandrino y Vaticano) concuerdan. Solo al Vaticano se le ocurrió a alguien meter una “n” final opcional al verbo “salvar” conjugado en perfecto, indicativo, 3ªs en voz activa (¡Uf! Suerte que, como mal estudiante, me copié de http://www.perseus.tufts.edu/hopper/morph?l=%CF%83%CE%B5%CF%83%CF%89%CE%BA%CE%B5%CE%BD&la=greek ).

La traducción es la que nos ofrecen casi todas nuestras Biblias modernas, las cuales beben del griego. Nosotros , por nuestra parte, degustamos el caldo caldaico y nos sale:

Tu firme convicción te ha dado vida“.

¿De dónde me lo saco? La primera palabra tiene una variante de la misma raíz que AMÉN o sea más de lo mismo que en otra lectura de ayer, Gal2,16 donde se traduce desde el griego “por la fe” y nosotros (véase la entada de ayer “A por la epístola”),  por “la confianza” o “creencia” en Jesús el Mesías. La segunda palabra tiene la celebre raíz semítica “hy)”, VIDA, común al hebreo, al siriaco, al árabe y ¡hasta al ge’ez (etíope clásico)!

Y así, amigos, la soteriología (ciencia de la salvación)no la vamos a reducir a biología pero un ingrediente que debe contener es, al menos, VIDA … Algún día hablaremos de un símbolo pascual que está discretamente codificado en un verbo de movimiento de la pecadora arrepentida de ayer. Pero eso ya pasó, que estamos en tiempo ordinario y es San Antonio.

A por la epístola

Hasta ahora solo hemos visto primeras lecturas y evangelios. Por favor, no descuidemos la epístola. Además, ya de paso, igual desdramatizamos algunos términos (justificación, fe , etc.) que los teólogos han polarizado mucho por haberse históricamente llevado de manera exclusiva por la letra de la Escritura en versión griega.

Así, el primer versículo de hoy si lo traducimos, siguiendo la versión siriaca, constatando que la palabra fe lleva en esa lengua la misma raíz que “Amén” y lo comentado ya en nuestra anterior entrada “Dialogo de civilizaciones” en torno a la raíz “Sdq”, entonces quedaría Gal 2,16:

Sabemos, pues, que no se le da su parte a uno según la aplicación de la ley sino por la confianza en Jesús el Mesías porque estamos con él, con Jesucristo. Confiamos a tope en lo que Cristo otorgue y no en el ejercicio de la ley porque la aplicación de la norma no concede el mejor reparto para cada cual.

Seguirían los versículos 17 y 18 que, sin embargo, los expertos en liturgia han suprimido para la lectura en la misa porque hay que reconocer que se dejan traducir con dificultad. Además, el 16 es una de esas expresiones rudas que, aunque introducida con mero matiz hipotético por el apóstol, suena tan, tan fuerte que aquí sí que hay que “inventarse” los signos de interrogación. Recordemos lo dicho en una anterior entrada “Los profetas son rudos”. Así, Gal2,17:

Y si nos preguntamos: “¿Lo que reparte Cristo nos lo llevamos como malhechores y Jesucristo es el jefe de la banda?” ¡Noo!

Y en cuanto al versículo 18:

Es como si, cuando rompí (algo) bueno para construir , se me viera como un infractor.

Y tendríamos que repasar el salmo pero … la carne es débil y se descompone con el tiempo. Otro día allá vamos, si Dios quiere. ¡Feliz semana!