Un domingo cualquiera

Se pueden comentar muchísimas cosas un domingo cualquiera. Hoy tengo para todo. Empiezo por el Evangelio:

La frase final en siriaco – si no hacemos caso a las vocales o, mejor dicho, en este caso, a una sola y triste vocal que además como ya hemos dicho muchas veces en los manuscritos antiguos las vocales no están nada claras- admite, en vez de un participio en activo, un participio en pasivo y el verso queda con otro mensaje que, sin embargo, tiene -o puede tener- una exégesis convergente con la traducción convencional. Por supuesto, otros matices aparecen:

 Todo el que recibe, como este niño en mi nombre es recibido, no es recibido por mí sino por el que me envía.

He tomado la versión de palimpsesto sinaítico según aparece en dukhrana.com.

Ahora la epístola: al final del capítulo 3 de la carta de Santiago encontramos una frase redonda que conecta con la parábola del sembrador. No vamos a entrar en debates de quién fue anterior: si la versión en lengua semitica o en griego, pero en este caso concreto la frase está tan calculada que parece un proverbio:

Los frutos de la justicia sembrados en buena tierra pertenecen a los siervos de la paz.

Dejo constancia de que estoy jugando con la polisemia de la palabra  “shyna” que puede querer decir “justicia” o “buena tierra”. En cualquier caso se me  viene a la cabeza el salmo 85:11: Justicia y Paz se besan.

Y hablando de salmo, el final de 54:1 tomando literalmente el original hebreo habría que traducirlo:

… por tu bravura de guerrero me harás justicia.

“Por tu barraganía” dicen las traducciones antiguas de “Corpus Biblia medieval”. Esto nos hace rememorar elementos literarios: en castellano, por supuesto, nos acordamos de Don Quijote. En novela histórica escocesa y romántica nos acordamos de Ivanhoe ( en versión filmada, siempre Rebeca de York será Elizabeth Taylor). Y es que la ordalía o juicio de Dios -para bien o para mal-ha tenido amplia aceptación desde los tiempos de David y Goliat hasta, por lo menos, la guerra civil castellana de don Pedro I y su hermanito.

En un plano más serio la profesora Thabut hace este comentario:

” También hay acentos de venganza y de odio en los Salmos. No por eso hemos de censurarlos porque son la oración de los fieles a través de los siglos, con sus debilidades. Eso nos hará recordar que por desgracia hay muchos en nuestro mundo que no tienen más recurso que el odio y la venganza: al rezar el salmo nos solidarizamos con ell@s y esperamos que puedan encontrar otras opciones más sublimes.” ( parafraseo y resumo libremente del original francés).

Y acabo con un recuerdo cariñoso al Papa Bergoglio porque la primera lectura se le puede dedicar tal cual. Diríase que se lo quieren cargar a disgustos. Y me dice un colega: ” A disgustos o a lo que sea: se lo quieren cargar”.

 

 

 

 

 

 

 

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Pedrería fina siriaca (1ª parte)

Por sugerencia de una querida e ilustre profesora de lenguas orientales me he metido con un sermón de Cirilo el sirio también conocido como Cirillona o Cirilloca (siglo IV). El profesor Griffin ha hecho un gran trabajo sobre este autor y su obra:

https://cuislandora.wrlc.org/islandora/object/etd:125

Por mi parte tan solo puedo recomendar la lectura de su tesis y recrearme con mi propia versión al castellano sobre una de las creaciones de ese antiguo y sugerente autor. Se trata del “Himno sobre la crucifixión“, un sermón-poema eucarístico que recrea muchos asuntos que se estaban formando entonces sobre Cristología, como si fuera una gema de contemplación espiritual en un juego poliédrico y de reflexiones luminosas bajo el foco de la literatura bíblica (temas del Éxodo, de los antiguos profetas, de los Evangelios y de la Carta a los Hebreos) y parabíblica (metáforas relacionadas con la vida y figura de la Virgen).

Aquí va mi versión tomando el original según las ediciones de Griffin y de Bickel, teniendo también a la vista las traducciones de estos investigadores al inglés y al alemán (por cierto, en elegante tipografía gótica de aquellas épocas prusianas de finales del siglo XIX). También he estado consultando la traducción al francés de Cerbelaud.

El Cordero dijo la verdad.
¡Pueblo! Comedle con alegría.
El primogénito lo reveló a los apóstoles
en la Pascua del Cenáculo.
El mismo invitó:¡Libéranos 
por la hostia y el vino consagrado!
Sembró y cosechó el pan de vida
del que su mano llegó repleta.
Se condimentó su barro
con la levadura de su divinidad.
Ternura le pidieron y afloró su caridad
porque de Él es el alimento.

Cuidó de los afligidos de Sión
y purificará a la Iglesia
habiendo servido la cena nueva.
Invitó y convocó a sus hijos.
Preparó el festín a su novia
con el que sació a los hambrientos.
Nuestro Señor ofreció su cuerpo como primicia
y luego finalmente el pueblo le sacrificó.
Él mismo se vendimió en una copa de reparación
y el pueblo también le aplastó contra un madero.
Antes de sacrificarse por Él mismo
-pues no le sacrificaron extranjeros-,
reunió los símbolos y los sellos, 
los colgó de su cuello
y puso las parábolas sobre su pecho,
como joyas preciosas.
Con las mejores gemas adornó
su humanidad. Llegando al sacrificio,
coronó su cabeza
del más excelente don de profecía.
Afiló el cuchillo de la Ley
Pues en ella se guarda una prenda: ¡su Cuerpo!”

Continuará … Si Dios quiere (que se me han acabado las vacaciones)

El comentario es imposible porque el texto está hecho para ser contemplado, no comentado.  Destaco las líneas que más me han llamado la atención desde un punto de vista subjetivo.

En primer lugar hay que señalar que la traducción en muchos sitios es la opción entre varias opciones polisémicas que ofrecen algunas raíces. Por supuesto, cuando la sintaxis no está clara recurro a cabalgar versos y a poner puntos de exclamación o de puntuación que no están -lógicamente- en el original. Los que leen este blog habitualmente saben que me tomo esta licencia con toda tranquilidad porque los antiguos manuscritos no contaban con ese tipo de puntuación.

Una de las palabras luminosas que aparecen de forma recurrente bajo diferentes perspectivas en este himno es  levadura. Desde el punto de vista de contenidos, digamos “elevados”, es muy curioso cómo se resuelve en 2 versos – Se condimentó su barro con la levadura de su divinidad – la naturaleza íntima de Jesús, contemplado como Jesucristo, en una época en la que estaban en efervescencia los primeros debates cristológicos al máximo nivel: Que si obispos, que si emperadores… Surge una pregunta alocada imposible: ¿Qué hubiera sido de la historia de los cristianos si nos hubiéramos dedicado menos a los dogmas y más a la poesía?

La Carta a los Hebreos está como constante tela de fondo cuando se hace referencia al papel de Jesús como víctima y sacerdote oficiante a la vez. También se alude a su dimensión triple de Rey, Sacerdote y Profeta. Los sellos, los símbolos nos indican que tiene Jesús la capacidad de ordenar, contratar, abrir y cerrar todo lo que haya tanto en el cosmos como en la historia. Es el Cordero de los siete sellos. La imagen puede estar tomada del Apocalipsis o de otros sitios. En este sentido, recuerdo que el Apocalipsis como libro bíblico no forma parte del canon en la Peshitta pero no dejaba por ello de ser un libro apreciado en muchos ámbitos. Por cierto que en las épocas de Cirillona todavía se estaba cristalizando el canon  bíblico tanto en Oriente, como en Occidente.

Las alusiones a Rey, Sacerdote y Profeta:

  • El pectoral de joyas, que remite al, digamos, uniforme de gala del sumo sacerdote judío donde las joyas tienen el sentido místico de la doctrina de Jesús; por cierto no tanto dogmas, como relatos alegóricos (las parábolas).
  • La corona es el don de profecía, superando en un mismo sujeto el veterotestamentario conflicto dialéctico entre “rey díscolo vs profeta”, este último llamando al orden al primero.

Me despido hoy con una confesión: Muy bonito es, sí, este texto de la Patrística oriental pero me sigue gustando más la Peshitta y la Biblia hebrea. Es normal: en la Patrística ha quedado plasmado el genio de uno (o pocos) autores; en los textos, digamos, “sagrados” han trabajado no ya personas concretas, sino pueblos enteros y muchísimas generaciones (y eso sin contar con el Espíritu Santo … ¡Para quienes crean en Él!).

Economía circular

El Jesús del evangelio de San Juan no solo es un precursor de la eliminación del residuo alimentario (Jn 6,12) ,no. ¡Es que  va sobrado! Cinco panes y dos peces para 5000 frente a 20 panes y un “karmel” (galletita de cereal verde, ¡qué rico!) para los 100 de Eliseo (2Reyes, 4 al final del capítulo). Obviamente Jesús gana por goleada. Hasta le sobra comida en una época en que la única economía que había era circular e ineludiblemente ecológica.

También me llamó la atención la vehemencia del pueblo en su aclamación:

“Se estaban preparando para secuestrarlo (la Vulgata latina pone algo tan malsonante como explicativo: ut raperent eum) y someterlo a su servicio como rey. Al enterarse Jesús, los dejo y se echó al monte completamente solo.”

He traducido Jn 6,15 del Palimpsesto Sinaítico, que también ofrece una variante textual  con mucho colorido litúrgico en el verso 11. Parece una misa multitudinaria a cielo abierto:

Les tomó Jesús los cinco panes y los dos peces, los alzó al cielo y bendiciéndolos, los partió y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran a los que estaban recostados“.

Pero como el evangelio va tan cargado y como la primera lectura de este domingo 17 de tiempo ordinario, ciclo B, hace resonancia con él, muy pocos harán caso a la epístola. Se la ofrezco a partir de la versión de la Peshitta para Efesios 4:1 y ss. Me parece un ejemplo claro de literatura semítica por sus repeticiones e insistencias. Los textos griego y latino van ajustados al siriaco y por eso parecen lenguaje bíblico. Ya nos hemos acostumbrado pero este no es el estilo clásico:

Os pido -pues que estoy preso por Cristo- que caminéis como es propio a la llamada con la que se os llamó.
En todo (haya) modestia de ánimo, cortesía y esfuerzo espiritual. Habéis mantenido la esperanza (La raíz “sbr” tiene doble cara: aguante y esperanza. En este contexto es más positivo decir eso que “aguantarse mutuamente”) el uno con el otro gracias a (vuestra y/o la de Dios y/o la de la llamada) benevolencia (es un amor sereno, de llevarse bien, no la compasión, no el “amor de madre” de otra raíz, “rHm”).
Fuisteis pundonorosos cuidando la unión del Espíritu gracias a un lazo de paz.
Así que (ya) estáis dentro de un solo Cuerpo y de un solo Espíritu. ¡Así es como os llamaron a la esperanza (otra vez la raíz “sbr”)!¡Es vuestra llamada!
Hay un Señor, un compromiso (otros lo ven como “fe” pero la raíz semántica no corresponde a “creencia”, sino a “¡Amén!”, a “firme adhesión”), un bautismo,
 y un Dios, Padre de todo, que está por encima de todo, todo lo puede (lit. “con mano de todo”) y está con todos y cada uno de nosotros (“kll” puede tener una connotación distributiva, además de comprensiva).

Por lo de “un solo Cuerpo”, con mayúscula, se puede pensar en una dimensión mística. Si ponemos “cuerpo” con minúscula, entonces obtenemos una bonita lectura para bodas. Voy a por las de plata (Dios mediante): ¿Alguna sugerencia?

Texto con cicatriz

Como dicen los expertos en Biblia, no todo en ella es palabra de Dios sino también palabra (y escrito) humano. Errar es humano y, por consiguiente, hay también erratas en la Escritura porque los copistas, piadosos y muy profesionales, se equivocaban poquísimo pero, sí, también. Aunque fuese de muy tarde en tarde, se equivocaban: como humanos que eran. Algunas de esas erratas deben ser antiquísimas porque los copistas posteriores con respeto reverencial han recopiado algunas de esas faltas una y otra vez, por los siglos de los siglos. El resultado la mayoría de las veces: una frase o una palabra que no se entiende. Este domingo 14 de tiempo ordinario, ciclo B,  es lo que nos pasa en el Salmo, el 122 (ó 123).

Si vamos al texto hebreo, esto es lo que encontramos literalmente en nuestro célebre salmo en el verso 1º:

A tí levanté mis ojos (ahora viene algo así como una forma verbal que parece de la raíz ישב ) en los cielos (o en el cielo, da igual porque es un plural formal en hebreo que puede designar un singular en castellano).

Los comentaristas judíos antiguos ya lo señalaron en un par de notas de advertencia, que  podemos encontrar en ediciones de nivel medio o bueno (por ej en la stuttgartense). Estas anotaciones -también muy antiguas- se denominan técnicamente “masoras”:  para la palabra ininteligible de Ps 123,1 , indican algo así como “palabra que no está en su sitio ni escrita correctamente“.

La tradición de las traducciones (se siente por los de la “sola scriptura”, que aquí ofrece escasas pistas en la versión supuestamente más antigua, la hebrea) indica lo mismo que he visto tanto en Peshitta, como en LXX y Vulgata, a saber, algo así como:

A ty alçe los  mis ojos que moras en  los  çielos.

según versión del manuscrito I.i.4 del Monasterio de El Escorial (E4) (entre los años 1400 y 1430, sin perjuicio de que la versión castellana en sí pueda ser más antigua): no, no fue Lutero el que primero tradujo la Biblia a una lengua vulgar. Y en http://corpus.bibliamedieval.es/ podemos ver otras más, muchas más, interesantes y antiquísimas traducciones al castellano antiguo.

Pero ¿puede haber una pista adicional para averiguar qué hubo escrito antes de la comisión de la errata? ¿Qué hacer cuando algo no marcha en un verso bíblico en hebreo y ya hemos explotado el griego, el latín y el siriaco? Pues arameo. Tenemos los targumim. No son propiamente traducciones, sino más bien paráfrasis. ¡Tanto mejor! Nos van a ofrecer más colorido.

Traduzco Ps 122(123) versos 1 y 2 a partir  del “Targum de los Salmos”, consultado en la elegante edición que nos ofrece http://cal.huc.edu/. El verso 2 no ofrece una dificultad mayor de traducción pero ahí el targum explica, orienta sobre lo que se puede interpretar como lo aportado por las manos de Dios: alimento.

Levanté mis ojos (pues Él) se sienta en los tronos de la gloria del cielo.

Como los ojos de los servidores miran la bandeja en las manos de sus señores 

y los ojos expectantes de la doncella el plato (que lleva) en la mano su señora, 

así contemplan nuestros ojos a YHWH, Dios nuestro, hasta que Él se compadezca de nosotros.

 

 

 

 

 

Política migratoria

Está de moda pero no es el tema de este domingo, sino del pasado: Lo siento. Es que me quedé rumiando la epístola del domingo 11 de tiempo ordinario, o sea, 2ª de Corintios 5, 6-10. Allá se habla de gente que marcha y anhela un destino. Tratándose de un judío piadoso, como San Pablo, la evocación del Éxodo está aflorando. También se habla de un cuerpo. No sé dice de quién. Voy a humanizar ese cuerpo y lo voy a denominar con mayúsculas así: Cuerpo. En siriaco  ܦܓܪ  (“pagra”). La connotación nos lleva a la Última Cena.

Con ese pequeño recurso ortográfico (la letra mayúscula C) y nuestros conocimientos previos de lo que vimos en una célebre película protagonizada por Charlton Heston, intentemos dejarnos inspirar por esta versión de la epístola a partir de Peshitta:

Sabemos y estamos convencidos de cuánto es lo que gracias al Cuerpo habitamos y recorremos por Nuestro Señor.

Marchamos con un firme compromiso (eso es la fe, no una mera creencia) y no por una visión.

Y es por ello que creemos y confiamos en que peregrinando, por el Cuerpo, estaremos ante Nuestro Señor.

Se nos exhorta a que si caminamos y vivimos por Él, bien estaremos.

Todos nos preparamos para la resurrección, dando la cara ante el día de Cristo, pues a cada uno se le pagará, por SU Cuerpo, aquello que Le haya hecho a Él: Lo que sea bueno y lo que sea malo.

Luego el “Cuerpo” puede ser el nuevo maná, lo que nutre en el peregrinar. Otra forma de ver el Cuerpo ese, es considerarlo metafóricamente como el pueblo que camina, o sea, la Iglesia. En cualquier caso, recurrir al mero dualismo platónico alma-cuerpo para aproximarse a este fragmento no es satisfactorio. De hecho, el léxico que mejor le iría para recurrir a este concepto de cuerpo carnal humano, sería precisamente la raíz ܒܣܪ (basar) que significa eso: “Carne”, como la de las perdices que comía el pueblo en el desierto.

Esperemos que, cuando llegue “el día de Cristo”, sea más bueno que malo lo que Le hayamos servido a Él: O sea, a los hermanos/as en apuros. Por ejemplo, a esos que atraviesan mares y océanos en peregrinación durísima hacia una tierra, supuestamente prometida (que luego tampoco es para tanto porque hay mucha publicidad engañosa y machaque cultural de que solo el norte existe).

 

Es más la cantidad y diversidad que el tamaño.

Así, al menos en la parábola de la mostaza de Mc 4, 31 y 32, de este domingo 11 de tiempo ordinario. El problema es que las versiones que usamos normalmente están en lenguas indoeuropeas (latín, griego, español, etc.) y se nos escapa el sustrato semítico. De hecho, es posible que en estos versos estemos rozando las mismísimas palabra de Jesús si recurrimos a la Peshitta. Para empezar, ya de por sí, el verso 31 es un sofisticado (y divertido) trabalenguas por permutación y reiteración de las consonantes, z, r y ܥ (`yn), las cuales, juntas, ܙܪܥ configuran inicialmente, y por ese orden, el campo semántico de “semilla”: O sea que el verso 31 es un típico refranillo que, incluso, hasta podría formar parte de la cultura popular oral de los tiempos de Jesús.

En lo que respecta al verso 32, si empleamos la versión griega o latina es que no se entiende nada: ¿Cómo va a ser una hierba del género Sinapis, como es la mostaza, una planta enorme con ramas gordas? El problema es que desde los tiempos más antiguos, quizás ya antes de S. Jerónimo, los traductores no debían tener un huerto -como lo tuvieron más tarde los benedictinos- y no sabían qué debía ser una mostaza, planta desde luego feraz pero no enorme. Y por no frecuentar el huerto, tampoco tradujeron bien la raíz “rbb” que es polisémica y puede significar “grande”, “principal” pero también “prolífica”, “abundante”. Con este segundo significado, en la versión hebrea, se emplea, por ej, esa raíz cuando Dios (Elohym) ordena que los seres vivos se prodiguen por la tierra, las aguas y el aire en Gn 1.

Por consiguiente, en Mc 4,32, hay que cambiar el campo semántico de “tamaño” por el de “abundancia” y propongo esta versión:

“Cuando germina, crece más espesa que todas las plantas produciendo numerosos tallos, de manera que podrían a su sombra habitar unos pájaros.” 

Queda por aclarar lo de “pájaros del cielo”: La Peshitta solo dice “pájaros”. ¿De dónde viene lo “del cielo” que sí está en la Vulgata y en griego? Posiblemente, alguno se emocionó y mientras que la versión semítica pensaba en perdices y otras aves de más a ras del suelo, los traductores ya se estaban ensoñando con águilas reales jupiterinas.

La verdad es que si meditamos sobre la condición de  los cristianos, más nos parecemos a plantitas pequeñas pero ubicuas y resistentes, que nos desarrollamos en cualquier terreno por malo que sea, y menos recordaremos a un enorme abeto solitario en mitad de la plaza de S. Pedro, que, sí, muy bonito y elegante es, pero al que hay que allegarse hasta Roma para verlo.

Y hablando de cristianos en entornos variados y de vegetales, recomiendo esta interesante charla (desafortunadamente aún no traducida al español):

 

 

 

 

 

La traducción tiene su tradición …

Pero también podemos tomar el texto masorético desnudo, no vocalizado, y encontrar otros matices. Es la gracia de saber un poquito de hebreo bíblico y aplicar lo que se sabe con moderación y gusto.

En homenaje a los que quieren aprender, aquí va mi versión (en negrita) de este fragmento con pequeñas aclaraciones gramaticales y semánticas:

Salmo 97/98: 1-3 (lo que se lee este 6º domingo de Pascua del ciclo B)

1. El cántico del Señor (la raíz שיר  se puede ver como participio sustantivado más el posesivo de 3ª persona sing masc en vez de la traducción usual como imperativo de 3ª pl masc) es un nuevo canto pues portentos obró; su salvación es su diestra. ¡Cosa santa suya es la siembra! (normalmente, el “brazo” de las traducciones habituales es casi un eufemismo de la fuerza generadora de Dios que en tiempos, como aquellos, de escasez de recursos humanos y alimenticios, se consideraba causa de la fecundidad reproductora y agrícola entre la gente, los ganados y los cultivos; los signos de exclamación e interrogación los podemos poner a discreción porque en los manuscritos antiguos no existen).

2. Hizo saber (forma verbal de matiz causativo, posiblemente “Hifil”, derivada de la raíz  ידע , campo semántico “conocimiento”) el Señor su salvación a la vista (literalmente, “ojos”) de los gentiles; mostró públicamente (“desnudó”) su justicia. (campo semántico Sdq, ya visto en otras entradas).
Por el empleo del término “pueblos” (sobreentendido, “gentiles”), la connotación de este verso puede ser mesiánica o puede ser vengadora, por ej. para desagraviar al pueblo frente al abuso de asirios, babilonios, etc.

3.Recordó su fidelidad (  חסד implica un pacto desigual, es la generosidad del señor frente al vasallo) para con la estirpe (lit. “casa”, aunque de género masculino en hebreo) de Israel y su compromiso con ella. (o “su fe con ella”, que aburrido estoy ya de recordar en este blog que los derivados de AMÉN, no denotan tanto “creer lo que no vemos” como “arrimar el hombro”; en este verso se habla de la fe de Dios hacia los seres humanos; Dios, se supone, no tiene que creer que existen los hombres; por eso las traducciones no suelen hablar de la “fe de Dios” en los hombres, sino de la “fidelidad” o “lealtad de Dios” para con los hombres; en justa reciprocidad, incluso en el plano exegético -para hacer una excepción pues no estoy capacitado para exégesis ni es el fin de este blog- podría ser también mucho mejor que dejáramos de “creer” en Dios y pasásemos a “comprometernos” con Él). Vieron los confines de la Tierra la salvación de nuestro Dios.

En este verso 3, el nombre de Dios es un genérico “elohim”, que se puede aplicar a otros dioses. En los dos anteriores versos el salmista emplea el nombre propio “YHWH”, de vocalización imposible ¡y hasta prohibida por algunos! Los que vocalizan “Jehová”, se sacan las vocales de la manga y olvidan que en español la semiconsonante “Y” no suena como jota sino como i larga.