Poesía vs.teología

Al leer u oír la epístola de este domingo, 12 del tiempo ordinario ciclo A, me quedo pensativo porque a veces este mismo texto se ha utilizado en algunos documentos de contenido teológico. Y aquí me parece que puede haber un problema de mezclar como se dice vulgarmente peras con manzanas o, peor aún, peras con plátanos porque desde luego que no se puede encasillar toda la fuerza mística de un profeta dentro de un silogismo aristotélico. El caso es que incluso el texto puede presentarse con una forma poética o hímnica. Sin más preámbulos, desde la versión original de la Peshitta en siriaco, solo para sus ojos, mi versión de Romanos 5, 12 y ss:

Así como por uno entró el pecado en el mundo
y por medio del pecado la muerte,
así a todos se les contagió la muerte junto con él (con el pecado)
porque todos pecaron.

¡Hasta la misma ley llegaba el pecado!
En el mundo no destacaba el pecado
porque tenía (su) ley.

¿Acaso no reinó la muerte desde Adán hasta Moisés?
Incluso (reinó) sobre aquellos que no pecaron
según la forma de faltar a la ley de Adán.
Él (que era) de la condición del que es del futuro.

¿Acaso no es incomparable el don con la infracción?
Si por causa de la falta de uno, muchos murieron …
¡Cuantísimas bendiciones de Dios y dones
por causa de un solo Hombre, Jesús el Mesías, a muchos les abundan!

Una cosa que tengo clara entre las muchas dudas que presenta el texto -más próximo a un Isaías del Antiguo Testamento que a, digamos, un Martín Lutero o incluso a un Tomás de Aquino- es que la ley a la que se refiere San Pablo no es la Torah. Más bien creo que se está hablando de una ley premosaica, adámica, natural, que va con el ser humano. Recuerda a aquello que dice el saber popular: “el que hizo la ley hizo la trampa”. Y eso es lo que le pasa a todo lo que produce la mente los juristas desde los tiempos de Hammurabi hasta mañana, cuando veamos publicadas nuevas normas en los boletines oficiales de los diferentes países de nuestro planeta.
Si hay alguna moraleja en este texto, que es más bien poético y pasional, yo diría que es algo así como que, por encima de la lógica y de las normas, está la sinrazón de la generosidad de Dios.

 

 

 

Retrato robot de Dios.

En el domingo de la Trinidad, los curas no saben qué contarnos. Me gustaría alguno que, en vez de homilía, dijera: “Vamos a darnos 3 minutos de silencio para meditar cómo vemos a Dios en base a las lecturas bíblicas de hoy”. La 1ª, del Éxodo, es  muy interesante:

Ex 34,6b:

El Señor (o sea, YHWH) es un dios de entrañas (literalmente “con útero” de la raíz rHm) , que otorga dones, que se enfada con dificultad (literalmente “dilatado de orificios nasales”) , grande por cumplir su palabra y por ser veraz.”

El verso 7, muy interesante, no se lee en al misa porque la 2ª mitad del verso se traduce tradicionalmente de una forma extraña. Da la sensación de que los traductores han estado obsesionados por la retribución ético-penal. Es normal: hay tantos abusos… Sin embargo, la naturaleza de Dios es misteriosa:

Ex 34,7:

Guarda (Dios) promesa por miles (¿de años, de gente?). Soporta falta, ignominia y pecado: absuelveY no absuelve contando la falta de padres sobre hijos, nietos, sobre terceros y cuartos.”

Es decir, que YHWH absuelve sin que haya cabezas de turco que paguen por otros.

¿En qué queda la retribución? No lo dice el texto masorético, es un misterio.

 

 

 

 

 

Recreación continua del mundo.

Volvemos hoy al viejo hebreo. En efecto, el salmo de este Pentecostés (salmo 103 o 104, según distintas tradiciones) tiene un verso 30 cargadito de resonancias: es un homenaje a Génesis 1.

Mi versión, para empezar:

Envías tu espíritu (o aliento) y se forman. Renuevas el aspecto del polvo.”

Cada palabra contiene en su raíz trilítera un campo semántico evocador:

שָׁלַח /shallaja/, “envío” recuerda los personajes, los profetas, los apóstoles que nos manda Dios; el mismo verbo aparece, por ejemplo, en Ex 3:10 agora anda, ve, cata que te quiero enbiar a  faraon & sacaras el mi pueblo, fijos de ysrrael traduce el viejo manuscrito castellano del Escorial (lo he tomado de http://corpus.bibliamedieval.es/). En el evangelio reaparece comoܫܠܚ  siriaco, por ej, en Mt10,40: “Aquel que me envió“. Este verbo contribuye a personalizar lo que se envía: no necesariamente desde el punto de vista teológico porque estamos en el Antiguo Testamento … Puede ser un recurso literario.

 ר֫וּחַ /ruaj/, el principio vital de los seres vivos que respiran aeróbicamente. Aparece en muchos sitios, tanto del Antiguo Testamento como, en su grafía siriaca ܪܽܘܚܳܐ, en el Nuevo . Sin embargo, aquí la reminiscencia reenvía preferentemente a Gn 1:2 E el spiritu de del señor era rretraydo sobre fazes delas aguas  según Arragel.

בָּרָא /bará/, “hacer”, “agenciarse” pero rigiendo el uso en forma gramatical activa de este verbo -en la mayoría de los textos bíblicos- sobre un único sujeto muy concreto y determinado: Dios. Y muy significativamente se usa en el comienzo por excelencia: en Gn 1:1. La versión griega traduce frecuentemente este verbo con variantes de ποιέω y eso ha dado lugar a un exceso de elucubraciones filosóficas del tipo “¿Cómo puede ser hacer a partir de la nada?” No hay nada de “nadas” metafísicas en la versión masorética: No hay un hacer ni un fabricar convencional, sino un actuar divino peculiar, personal e intransferible de YHWH. La forma verbal  de esa raíz “bará”, tal como aflora en este verso 103:30 de los salmos es un participio pasivo plural, lo que da la idea de un presente, o sea, de un proceso en marcha: como si para el salmista las cosas del cosmos NO están creadas en siete días, sino que se recrean con mimo constante, día tras día.

פָּנִים /panim/, “cara” o “rostro” de personas o de Dios: cuando se refiere a una cosa se está personalizando esa cosa. En Gn 1:2, el aliento de Elohim aletea, como un polluelo, sobre la superficie (“fazes” dice el traductor medieval) del agua. En Ps 103:30, el soplo de YHWH actúa sobre la cara de la tierra: es otro génesis. Por cierto, que el “panim” es el reflejo del alma, como dice nuestro refranero, y si una persona o Dios dirigen su cara a otra persona es que la quiere bien: alunbre dios sus fazes ati dice otra traducción medieval de Nm 6,25 (la bendición de Año Nuevo).

אֲדָמָֽה /adamáh/, “campo”, “tierra”, “arcilla” u otros minerales que suele haber en un suelo agrícola. Puede verse morfológicamente como el femenino de Adán y por uno de los relatos del Génesis sabemos que es una especie de materia prima suya.  Adán vuelve a ser “adamáh” cuando pierde su aliento o ר֫וּחַ /ruaj/. En nuestro verso del salmo 103, en vez de “adamáh” se podría haber empleado un término afín: אָֽרֶץ /eréts/. Y así lo hacen las versiones en arameo y siriaco (se pueden consultar con la ayuda de la herramienta http://cal1.cn.huc.edu/searching/targumsearch.html), pero la opción por este término (entre otros posibles motivos del/os redactor/es bíblico/s, tales como cómputo de letras, rima, ritmos, etc.) centra este nuevo génesis en Adán, es decir, en el ser humano, en nuestra arcilla. Incluso podemos ir más allá en las evocaciones, hacer sangre y recordar que algunos aventuran un vínculo entre “adamáh” y “damm”, דם , que es eso: sangre. Ese parentesco de sangre, incluso con la “sangre” de Dios, ya lo hemos visto varias veces en este blog: la última en https://bibliababel.wordpress.com/2017/04/07/cristologia-avanzada/.

Más aventurado aún: ¿Esa “renovación del polvo” es acaso una esperanza de nueva Pascua que nos ha de sacar de la esclavitud del sepulcro?

Espero que este desguace semántico semítico nos ayude a ilustrar la cantidad de salero que va repartiendo el Espíritu Santo dentro de muchos textos bíblicos.

Cristología mosaica.

Después de la intensidad de la Semana Santa y la Pascua acá vuelvo, aupado por el entusiasmo y fidelidad de los participantes en el taller de SIRIACO, taller que estamos desarrollando desde la pasada Cuaresma en Nta. Sra. de las Rosas (Madrid, España)

http://parroquiarosas.org/web/

Esta entrada va por ellos, por esos esforzados amigos que trabajan duro en cada sesión del taller.

De hecho, lo que presento ahora es el resumen del trabajo de nuestras dos últimas sesiones. Después de luchar con el alfabeto (en varios estilos) y de vislumbrar los fundamentos de la morfología, ya vamos haciendo pinitos. Eso sí, SIN vocalizar y apoyándonos en la herramienta

http://www.dukhrana.com/peshitta/index.php

a la que desde aquí agradecemos su inestimable servicio. De hecho, y como mejor muestra de agradecimiento, vamos a comunicarle la detección de una errata.

Aquí, sobre el blog, el proceso parece que va casi como la seda pero, en realidad, lo que muestro en las entradas es solo la destilación de las muchas toneladas de sudor que empleamos en despiezar el texto, palabra a palabra, letra a letra. Y aún eso no basta: necesitamos ese regalo, algo del campo semántico de ܒܪܟ  , diríamos, para encontrar la vibración que nos recompensa largamente del esfuerzo.

Nuestro centro de atención suele ser, como en el blog, algún texto de las lecturas de los domingos. Concretamente, nos hemos fijado en la descripción de Jesús que se hace en Lc 24:19. Los campos semánticos nos remiten a la gesta de la otra Pascua, la judía:

ܢܒܝܐ profeta; ܥ̈ܒܕܐ las obras (o los milagros, si los hace Dios o alguien encargado por Él; por cierto, los que trabajan para otro, los siervos, también se designan con la misma raíz, solo cambian las vocales, de ahí la dificultad y el encanto de la ambigüedad, solo rota por el contexto o la tradición de la traducción); ܡܠܬܐ la palabra (o la Palabra, recordemos Jn 1); ܐܠܗܐ Dios; ܥܡܐ el pueblo (a no confundir con la preposición ܥܡcon“, en catalán “amb” que nunca acaba en “alif”).

Partimos del texto Peshitta, ya veremos luego en la próxima sesión eso de las variantes textuales. Ahora, para Vds., directo desde el texto en siriaco y evocando los orígenes de la historia, nuestra historia, la vida desde los remotos tiempos del Éxodo, lean, por favor, la versión que hemos podido componer sobre la segunda mitad del verso Lc 24:19:

Jesús, el hombre de Nazaret que fue profeta y fuerza nuestra (aquí es donde NO estoy de acuerdo con el análisis de la herramienta “dukhrana”: nuestra traducción, por el contrario, contempla un derivado en femenino de la raíz ܚܝܠ -campo semántico relacionado con el concepto “fuerza”, “poder”- a la que se le une al final una marca de 1ª persona plural, un pronombre enclítico como dicen las gramáticas, con valor de sufijo posesivo) por la predicación (o palabra) y por los milagros (u obras) ante Dios y ante todo el pueblo (nos queda ver en el próximo día cómo se puede usar ܟܠ , o sea todo/a/os/as)”.

Resulta así un retrato de Jesús como un “superMoisés”. Era demasiado bonito como para ser cierto … Pensaban los de Emaús. La verdad es que Lc 24:19 ofrece una cristología elemental en comparación con los desarrollos posteriores de tantos y tantos cerebros piadosos posteriores. Pero es una cristología 100% mesiánica, esperanzadora y – ¡sí!, lo confirmó el Resucitado- auténtica, operante… El verbo ܗܘܐ “ser”, “estar” -conjugado en boca de los caminantes en pasado- debería estar, según el sentir de nuestros corazones, en aspecto imperfectivo (o sea en presente-futuro).

Sin embargo, este es un taller de INICIACIÓN: dejaremos el aspecto imperfectivo y otras formas verbales diferentes a PEAL al trabajo personal de cada uno.

Así también, este blog no va de teología, va de literatura y emociones y por eso nos quedamos con ese “hombre de Nazaret” y esa fuerza para nosotros que nos conecta desde los ancestros hacia la vida presente (y ¿por qué no? futura).

 

 

 

Cristología avanzada.

Y muy avanzada, para un contexto judío, encontramos en la epístola de este domingo de Ramos, ciclo A, pues Jesús es identificado nada menos que con YHWH. No es de extrañar que Pablo fuera controvertido entre sus contemporáneos. El texto, al parecer de algunos expertos, es antiquísimo y puede ser un himno paleocristiano insertado en mitad de Filipenses. Por mi parte, encuentro que, efectivamente, en la versión siriaca no hay ningún préstamo del griego y sí que resuenan muchas remisiones al Antiguo Testamento. Traduzco de Peshitta directamente del siriaco Filipenses 2,6-11. Solo para sus ojos de Vds.:

Siendo de naturaleza  (lo de “naturaleza” es una forma de traducir; en realidad aquí hay una palabra derivada de una raíz semítica que remite al campo semántico de  “sangre”; se trata de una evocación de Gn 1:26 donde aparece tanto en hebreo como en la Peshitta la misma expresión; es decir, Jesús es otra Recreación del ser humano) divina, no hubiera sido injusto que Él (Jesús) considerase esto: ¡tomar el aspecto de Dios!

Sin embargo, se vació de sí mismo y asumió la naturaleza (otra vez la palabra derivada de “sangre” pues en la versión original este verso presenta paralelismo con el anterior) de siervo; fue de género (otra vez la palabra “sanguinaria”) humano y llegó a vérsele como a un ser humano.

Se humilló a sí mismo obedeciendo (verbo derivado del campo semántico “escuchar”) hasta la muerte, una muerte en la cruz.

Por ello, Dios prodigó sus grandezas (de Él, o sea, de Cristo); le concedió un honor (nombre) que excede el de todas estas (las grandezas),

Aquí ya hay un poco de escándalo teológico porque tanto hablar del nombre, en el contexto bíblico, es hablar del NOMBRE, o sea del tetragrama, del propio YHWH. Pero la cosa no queda ahí:

porque por el nombre (por el honor) de Jesús se dobla (o doblará, no hay diferencia de tiempos en el aspecto imperfectivo) toda rodilla que esté en el cielo, en la tierra y por debajo de la tierra (se enumeran así los grandes conjuntos que configuran la cosmología mesopotámica “estándar”).

Toda lengua confiesa que el Señor es Jesús el Mesías por medio de la fuerza (o “masa”, o gloria; Kbod sería en hebreo) de Dios, Su Padre (de Cristo).

El rubricado es mío.

Ese último verso ya es la bomba: lo marcado en rojo vincula clarísimamente a YHWH con Jesús.ܡܪܝܐ  no es un “señor” cualquiera; en contexto bíblico del Nuevo Testamento es … ¡Dios!

¡Qué pena que con las lecturas intensas de la pasión de Semana Santa esta joya pase casi inadvertida!

Jn 11, 9-12: una parábola y un despiste acertado.

El evangelio de este domingo más parece pascual que cuaresmal porque tiene una perspectiva vital y más allá de lo vital, cargada de simbolismos. Por eso solo nos fijamos en unos puntos. El primero de ellos son los versos Jn 11:9 y 10, lo que podría ser la “parábola del caminante diurno” y cuya moraleja es algo así como que “hay afrontar los retos mientras se pueda“. No obstante, como casi toda parábola -o  refrán- tiene su contraejemplo, así también Lázaro, cuando ya parece que ha hecho su camino, es llamado a retomar la tarea. Traduzco las palabras de Jesús en el verso 11 a partir del texto de la Peshitta:

” Lázaro (en) nuestra misericordia duerme, a menos que … ¡Vaya yo a despertarle!

Eso de molestar cuando estás descansando no sé si es una muestra de amistad pero está claro que la relación de Jesús con Lázaro y su familia, no era estrictamente fraternal sino más bien MATERNAL: en efecto, aparece en cada paso de este capítulo la raíz rHm, ya vista en la entrada “Amor de madre” y otras en este blog, que remite al mundo semántico de las entrañas de misericordia. Ese matiz se pierde en la versión griega, donde se habla de “agape” u otras raíces con una menor expresividad del amor radical y misericordioso de Jesús.

A continuación, el verso 12 lleva hasta la caricatura el proverbial despiste de los apóstoles. Pero hay otra lectura: y con connotaciones eucarísticas. Para ello, quitamos las vocales (cosa típica, como ya se ha mencionado repetidamente en este blog, al hablar de antiguos manuscritos) y nos queda:

ܕܡܟ ܗܘ ܚܝܐ

He tomado la versión del palimpsesto sinaítico y eso quiere decir:

Tu sangre es vida” (y/o salvación, según se quiera primar la dimensión vital y/o la soteriológica al traducir).

O sea que igual no hay tanto despiste y sí una confesión de fe en el significado de la Pasión (inminente, tanto desde el punto de vista de la narración evangélica como del calendario litúrgico). Ya había avisado de que hay mucho simbolismo en este relato.

La Peshitta (sin vocales) da algo parecido:

ܕܡܟ ܡܬܚܠܡ

que quiere decir: “Tu sangre sana“.

¡Feliz Semana Santa!

Palabras auténticas.

Dicen que decía Juan XXIII que los buenos modales, un poquito de “por favor” era la forma más elemental y necesaria de caridad porque si no nos tenemos respeto … ¡Qué difícil se hace la comunicación! Y en eso de la cortesía a veces fallamos hasta los más elegantes: hasta Cristo falla. Vayamos a un verso clave del evangelio de este domingo de Cuaresma: Jn 4,7. La traducción de todas las versiones (da igual cuál, ya sea griega, siriaca o latina, TODAS son unánimes) demuestran una absoluta falta de urbanidad; no hay fórmula de cortesía por ningún lado en una frase que está en imperativo.

Traduzco, por ejemplo, desde la versión siriaca Peshitto estándar, las palabras de Jesús:

Dame agua. Beberé.

Un poquito brusco, ¿cierto? Y eso que no estaba en condiciones de exigir mucho porque estaba Él cansado, a la misma hora del día, crítica y calurosa, en la que luego, algún tiempo después, acaecerá su muerte. No es el que evangelista sea adivino: es que el relato de este domingo es una alegoría pascual.

De todas formas, la rudeza en el hablar de Jesús demuestra, precisamente porque no le deja en buen lugar, que quizás estemos ante una frase muy cercana al discurso original que en algún momento salió tal cual de los labios de tan insigne personaje. Así trabajan los críticos hagiográficos: cuando algo NO deja en buen lugar al héroe que se quiere idealizar, es posible que tal hecho o dicho sea muy cercano a la realidad histórica más prosaica. Dicho de otra forma: cuando algo no se resiste a la autocrítica del evangelista y se le cuela un detalle un poco altisonante sobre los apóstoles (o sobre el propio Jesucristo, en este caso), entonces es que el testimonio es tan inexorable que no se puede disimular, que ha entrado indeleblemente en el recuerdo de quienes estuvieron presentes (quizás, incluso, no necesariamente en el mismo contexto del relato canónico).

O sea que, probablemente, aquí, dentro de un relato que parece alegórico hemos encontrado una joyita: unas ipsisima verba. Transcribo a continuación la frase siriaca para que nos sirva de jaculatoria, soñando que se parezca mucho al posible original en otra lengua semítica hermana, el habla de Cristo:

Jeb ly maiá. Eshte.

Así haremos de buena samaritana.