El menú del convite.

En Isaías 25,6 (lo primerito a leer este domingo 28 de tiempo ordinario del ciclo A) se incluye el menú del convite escatológico: “manjares suculentos”,”enjundiosos”, etc. No sé si está claro. Traduzco más literalmente el texto hebreo:

un convite de grasas, un festín de (vinos) crianzas

grasas de tuétano, crianzas sin poso.”

Es una dieta más bien hipercolesterolémica pero así era la vida hasta hace unos 200 años: casi toda la energía era de origen animal o humano. Y aún así se me ha perdido en la traducción un juego de palabras casi intraducible porque “grasas” y “crianzas” suenan parecido: “shmanim” y “shmarim”, respectivamente. Pensé en algo así como “sebos de panza y vinos de crianza” pero me parecía poco serio.

La versión griega se aparta de la versión hebrea, de la latina y de la siriaca porque no describe el menú sino el ambiente de la fiesta:

Hará el Señor Sabaoz (que) todos los pueblos sobre ese monte beban (con) alegría,

que beban vino, que se unten óleos“.

 También es una imagen muy bella y alegre. Si los lectores cristianos ven una metáfora eucarística en el festín, la versión griega es como si la expandiera hacia otros signos del bautismo, de la confirmación, etc. Lo que pasa es que lo de untarse óleos a veces tiene también connotaciones funerarias. Recordemos a la mujer inolvidable que ungió a Jesús gastándose un dineral …  Pero ¿por qué esa diferencia entre la versión griega y las otras?

El caso es que la exégesis judía tradicional va por otros derroteros:

http://www.chabad.org/library/bible_cdo/aid/15956#showrashi=true

Pero, como diría Shahrzād,en otro día continuaremos la historia … si Dios quiere.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios

Los viñadores son los profetas.

Confieso que Isaías es mi libro preferido. El canto de la viña me fascina. La palabra “viña” lleva la raíz “krm”. Por cierto que, en árabe, es la misma raíz que para uno de los atributos de Dios: al Karym, o sea “El noble”. ¿Tendrá algo que ver?¿Hay motivo para la polisemia? Seguro que sí pero solo Dios sabe el porqué. Lo que está claro es que “krm” es una de las palabras claves y aparece tal cual en la versión en siriaco. La viña de Mateo 20 conecta con Isaías 6.

Si eso es así, entonces la viña es el pueblo. ¿Quiénes son los viñadores? No son ángeles: esos son los administradores que distribuyen la paga. Y ¿por qué el Señor tanto ir a la plaza, al zoco, a buscar trabajadores? No le interesa, en principio, combatir el paro: lo que le interesa es la viña, o sea la gente, que esté lo mejor atendida. Por eso busca trabajadores una y otra vez: para sacar lo máximo de su pueblo. Solo hay uno que da lo mejor a la viña: es Cristo.

Cristo es el trabajador de la ultimísima hora. Antes que Él, mucho antes, en la noche de los tiempos, la viña tuvo como viñadores a Abraham y Moisés. Después, el Señor buscó los profetas de antes del exilio: es la hora tercera. A la hora sexta, llegaron los de después del exilio en Babilonia. Y el último es el primero, es decir, Jesús es tanto (o más) que Moisés.

 

Hay amores y amores.

La epístola de hoy tiene solo 3 versículos. Romanos 13,8-10 en nuestras traducciones solo usa “amor” y sus derivados. Es una palabra de amplio espectro: se usa para amigos, amantes y hermanos. Lo mismo le pasa a la versión griega (agape, η αγαπη) y latina (dilectio). La versión siriaca, lengua semítica, supuestamente bárbara y salvaje (como el árabe, según algunos) hila más fino. En los versículos 8 y 10 emplea derivados de ܚܒ que es también polisémica (hay que reduplicar la “b” final para que sean 3 letras): por ejemplo, en el lenguaje diplomático del II milenio a.C.  (archivos de Tell Amarna https://es.wikipedia.org/wiki/Cartas_de_Amarna ) esa misma palabra llegaba a cubrir el ámbito semántico que empleaban los reyezuelos de Oriente Próximo para expresar su afectísima relación con el poderoso faraón egipcio de turno y pedirle refuerzos frente a unos disruptivos “habiru” (¿quiénes serían?).

Sin embargo el versículo central de nuestra lectura de hoy, el 9, en la Peshitta siriaca emplea otra raíz ya conocida por nosotros: “rHm“. Eso ya es otra cosa. Como hemos dicho en anteriores entradas, la palabra se corresponde con el mundo las entrañas (las de misericordia y las otras). A veces se traduce como “caridad”. Por tanto, una traducción libre, aunque fiel a las connotaciones semánticas de las palabras utilizadas en la versión siríaca, quedaría para la segunda mitad del versículo 9 de la siguiente forma:

Si hay algún otro mandato, en esta sentencia se cumple (literalmente “se pacífica”, el verbo está derivado de la raíz “shalom”): que ames -como una madre- al que tienes al lado como si fuera tu propia alma.

Hoy he traducido “nafsh” con el significado de “alma”: es para llevar la contraria a las traducciones convencionales … y también a mi mismo, o sea a mi alma (véase la entrada del anterior domingo).

 

 

Sed de Dios y sed de agua.

El salmo 62 (o 63) que se lee este domingo se traduce muchas veces con el sentido metafórico de que Dios es una bebida para el alma y una comida para el estómago. Es una forma de verlo. La preposición “l” en lenguas semíticas admite también un sentido causal: no solo se tiene sed de Dios dentro de los muros del convento. Se puede dar otra situación: si estamos refugiados en un sitio inhóspito por causa de la persecución o del servicio a los pobres,  podemos tener sed y hambre POR culpa de Dios.

Además “nafshí” se traduce no solo como “mi alma”. Otra traducción posible es “mi ser”. Platón y su dualismo alma-cuerpo no casan bien con la antropología bíblica más tradicional, menos helenizada.

Solo para sus ojos, mi versión del salmo 62 (63) a partir del texto hebreo:

1. Señor, Tú eres mi Dios, por Ti estoy en vela, sufriendo hambre y sed en una tierra reseca: desfallezco sin agua.

2.Y es que, en lugar sagrado, Te vi y contemplé Tu fuerza y esplendor.

3.¡Qué buena es Tu magnanimidad con los seres vivos! Mis labios Te ensalzan.

4.Te ofrezco mi vida; aplaudo Tu NOMBRE,

5.que ya me saciaré de leche y mantequilla y (con) mis labios risueños mi boca Te dirá: “¡Aleluya!”.

6.Si Te recuerdo en mi catre, durante la noche en blanco pensaré en Ti

7.porque fuiste mi auxilio: ¡A la sombra de Tus alas soy feliz!

8.Estoy pegado a Tu lado. Me tienes a Tu diestra.

Y sigue una retahíla de expresiones llenas de odio a los enemigos que no me molesto en traducir.

Por cierto, el verso 8 me recuerda aquello de que “somos las mascotas de Dios“.

 

El fin de las puertas que no dejan pasar.

Esta entrada va por ustedes: esos voluntarios/as pacientes y apasionados que en el duro calor del verano boreal entregan sus días de vacaciones al servicio de los más vulnerables. ¡GRACIAS!

No como un servidor que, por sus pecados y debilidad de la carne (física y mental), no solo poco ha hecho de voluntariado sino que, incluso, ha dejado abandonado este blog varios domingos. De hecho, cuando retomo el evangelio de Mateo me encuentro ya con una panorama cambiadísimo: hay mucha diferencia entre el Evangelio de este domingo 21 de Tiempo Ordinario y el de la última entrada de julio en lo que respecta vocabulario pues aquí sí que hay más sustantivos abstractos (“Iglesia” ܥܕܬܐ ) y expresiones solemnes (“edificaré”), como si Jesús fuera un Gran Alejandro fundador de ciudades homónimas. Recuerden que la más famosa Alejandría es la que sigue hoy en Egipto pero hubo otras muchas Alejandrías por Siria, Afganistán, Pakistán, etc.
Ya esta diferencia llamativa de glosario es indicio de que igual aquí no tenemos tantos ecos de las mismísimas palabras de Cristo como podemos tener en las parábolas. Lo que sí tenemos son los ecos de los pensamientos y sentimientos de las primeras comunidades en las que se redactó el texto. De hecho, la palabra “Iglesia” en su expresión siríaca, aparece en el evangelio de Mateo solo en dos ocasiones. Una de ellas en esta lectura de hoy. (Observación: Confieso que no me he tomado la molestia de hacer la cuenta de las palabras por mi cuenta, sino que he recurrido al sistema automático que nos ofrece la herramienta DUKHRANA. Me fío de ella.)
Hipotéticamente, hasta pienso que posiblemente ni siquiera el concepto “Iglesia” estuviese en la cabeza de Jesucristo en aquellos momentos. Intuyo  que Jesús debería tener en su mente ideológicamente algo más parecido a “pueblo” (‘am, en su expresión semítica transcrita), tal como se nos presenta en el Pentateuco.
En cambio el concepto “Iglesia”, como es natural, aparece hasta aburrir en toda la literatura cristiana posterior. Especialmente recurrente es el término en la literatura siríaca extrabíblica cuando  leemos las crónicas históricas: hay muchas fundaciones pero desgraciadamente también hay tantas o más destrucciones y quemas de iglesias (en el sentido de “edificios”, ya que el siriaco también utiliza como en castellano una misma palabra polisémica para designar tanto la institución, el pueblo cristiano o el producto arquitectónico), como poblaciones cristianas masacradas. Todo ello de rabiosa actualidad pero en aquellos tiempos los perpetradores eran otros: generalmente persas mazdeístas, aunque también emperadores bizantinos, celosos de que se mantuviese la ortodoxia de los concilios de tendencia niceana. Y es que el concepto de ecumenismo brillaba en aquellos tiempos … ¡por su ausencia!
Sin embargo, estas y otras expresiones pomposas y vocabulario abstracto (“edificaré mi Iglesia”) no dejan de tener su poder sugerente y como estamos en un blog dedicado a la literatura, voy a indicar las evocaciones que puede traer la expresión de Mt 16:18 al final: “Las puertas del Sheol no prevalecerán” (¿sobre él?, el género del pronombre complemento directo que aparece en las transcripciones parece masculino pero, tanto en español como en siriaco, el género de la palabra “Iglesia” es femenino; no creo que sea relevante pues simplemente puede ser que los copistas se hayan comido algún signo que indique la marca del femenino).
Vayamos al concepto de “puerta“: hay que entenderlo en un sentido de entrada solemne a un recinto importante. Hoy todavía en ciudades, incluso millonarias en habitantes, persisten las ornadas porticadas de entrada a las antiguas zonas intramuros de las urbes. Recordemos la Puerta del Sol de Toledo, la puerta de Toledo de Madrid, la Puerta de San Dionisio en París, etc.
Frente a la fundación de una nueva ciudad, la Iglesia, se alza la muralla y la puerta de entrada a otra ciudad rival. Esa ciudad rival parece que se personifica en una región de la cosmografía mesopotámica: Sheol que es el nombre que le dan las lenguas semíticas antiguas. Una región poco simpática porque a ella asistían obligatoriamente todos los humanos a la hora de morir y pasaban por la puerta pero salvo una rara excepción no podían volver a repasar.  La excepción es Astarté (la Afrodita de Oriente Medio antiguo): en la literatura sumeria y acadia se cuenta un poema que es una especie de “Divina Comedia” dantesca pero un poquito más complicada porque la diosa del amor y la guerra pudo entrar pero con mucha dificultad. Sin embargo, la salida fue aún más delicada: la diosa del amor tuvo que dejar a su amor en prenda y aunque salió, salió con bastante plumaje menos del que había entrado. Para los amantes del mundo clásico grecorromano, hay paralelismos de esto en la historia de Perséfone o en la de Orfeo.
Frente a estos mitos y sus variantes, posiblemente bien conocidos por casi todos los públicos de los tempranos siglos de nuestra era, lo que viene a decir la primera comunidad cristiana es que ellos (habitantes de la Iglesia, entendida como ciudad nueva fundada por Cristo) abren y cierran los accesos a esa otra ciudad-estado subterránea, su rival, con una facilidad pasmosa. No olviden, por cierto, que la dimensión soteriológica de muchos pasajes tanto del AT (en hebreo) y del NT (en siriaco) remite a la palabra “vida”: ܚܝܐ . Esa es también el rival de Sheol. La moraleja de la frase final de Mt 16:18  sería algo así como: “la novedad de la Pascua rompe los esquemas de los antiguos mitos“.
Este mensaje es el que nos mueve al acordarnos de nuestros hermanos caídos y caídas en Barcelona, en Charlottesville de EE.UU., en República Centroafricana y en tantos, ya demasiados, sitios.

 

El origen del silencio.

El silencio, ese bien tan deseado en nuestros pueblos, ahora que despelotes báquicos e insensatos, supuestamente en honor de la Virgen, son tan ubicuos. Sin embargo, el añorado silencio es algo real: hay varias formas de llegar a él. Algunas más bruscas que otras. La traducciones al uso de 1Re 19, 11b y ss (la primera lectura del pasado domingo) nos dan una versión muy tranquila. Pero otras, que desgraciadamente recuerdan los testimonios de los supervivientes de Hiroshima, son posibles. La diferencia estriba:

1. en dónde poner las puntuaciones,

2. cómo interpretar la partícula semítica “b”, ב -ya que puede también tener un matiz instrumental- y

3. en recordar que lo que la gramática hebrea denomina “estado de anexión” (en árabe, “idafa”) existe.

La traducción que propongo, además, es coherente con otra estructura que aparece más adelante en el mismo capítulo con el esquema:

El que se libra de la espada de X, lo mata Y; el que se escapa de la espada de Y, lo mata Z.” siendo X, Y y Z personajes bíblicos, supuestamente “buenos”.

Gracias a Dios, esa parte NO se lee en misa.

SOLO para sus ojos, a partir del texto hebreo, una versión alternativa de 1Re 19, 11b y 12:

11b. ¡Pasó el Señor!

(Era) ¡un huracán!

Creció en fuerza arrancando los montes y triturándo(los).

Ante el Señor, ¡NO (hay nada)!

Por (causa de) SU viento.

Tras el viento, un terremoto ¡NO (hay nada)!

Por (causa de) SU terremoto.

12. Tras el terremoto, un incendio … ¡NO (hay nada)!

Por (causa de) SU incendio.

¿Y después del incendio?

¡La imperceptible voz del silencio!

 

 

 

 

 

Glosario parabólico

Como estudiante de siriaco al leer en la Peshitta el evangelio de hoy (Mt 13, 44 y ss), he sufrido mucho con el diccionario. Muchísimas palabras nuevas. Es normal: se ve que las mismísimas palabras de Cristo no están plagadas de sustantivos abstractos; frente a un “reino” o unos “ángeles” o algún “justo”, hay “redes”, “canastos”, “compra-venta” … Son “Lichtwörter”, palabras luminosas importantes en el relato. Y sin embargo, no son términos para inscribirlos sobre piedra aunque tampoco sin ellos habría vida … Por cierto ¿en cuántos diccionarios de teología bíblica aparece “canasto”? Análogamente, en las citas literarias del diccionario “on line” http://cal1.cn.huc.edu/  tampoco hay mucho repertorio: lo que más hay son las remisiones directas que hacía el sabio Afraates en sus comentarios sobre estos pasajes del evangelio.

Casi todos los santos griales que andan rodando por el mundo son falsos. Es normal: están hechos de materiales caros.