Ventajas de la traducción literal

La epístola de hoy empieza con una frase densa que puede pasar desapercibida porque ya se ha sobado mucho. Cuando algo se repite con frecuencia en las liturgias, catecismos y otros  textos de iglesia nos suena a un runrún conocido y sin sorpresas. Igual hay que traducir mal, con exceso de literalidad y , si me apuran, de una manera un poco salvaje para que nos resuene la experiencia de muerte, vida y compromiso que hay detrás de palabras que, a pesar de su fuerza interior, han quedado posiblemente ya manidas.

Por eso, “in memoriam” de aquellos que nos faltan, traduzco a lo bestia desde esa antigua lengua sagrada semítica, el siriaco, este verso de Colosenses 2,12:

Enterrados fuisteis con Cristo por el  bautismo.

Por Él os alzasteis junto con Él.

Porque os comprometisteis con la potencia del Dios

que Le puso en pie,

sacándole de la mansión de los muertos.

 

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Mundos funambulistas

A petición del ilustre público de este blog me pongo a practicar un ejercicio de traducción del salmo 104 a partir de la versión hebrea masorética. La petición está bien fundada por dos razones. En primer lugar, sin entrar ni siquiera en comparaciones entre versiones antiguas, tomen por favor simplemente dos traducciones en lenguas modernas: Encontrarán versos que no se entienden bien, disparidades, etc.

Además, es  posible que una traducción con otra perspectiva aporte algo a la recepción de un himno que, en contra de lo que muchos hoy buscan en él, no es tanto un canto a las criaturas sino un cantar de gesta cósmica. Digamos que está más cerca de una explicación épica de los primeros versos del Génesis (lucha contra el caos primigenio, Chaoskampf como dirían los centroeuropeos) que de la lírica del pobrecito de Asís.

1

Bendice, ¡oh todo mi ser! al Señor.

 Señor: ¡Eres mi dios!

¡Grande eres!

Gastas como traje  Honor y Donosura.

2

Te cubres de luz como si fuera un ornamento;

Despejas el cielo como (apartando) un  velo.

3

(Eres) el que cimienta sobre las aguas la planta noble de su casa,

el artesano de las nubes.

¡Avanza su carroza sobre las alas del viento!

4

El hacedor de los ángeles -vientos que le sirven- es un fuego ardiente.

5

Asentó la tierra sobre sus cimientos:

¡No se moverá por los siglos de los siglos!

6

El abismo, revestido, has cubierto.

Sobre las montañas se quedarán quietas las aguas.

 

El último semiversículo parece que está evocando un contexto diluviano. Pero en realidad es lo contrario. Una traducción más libre pero más fiel al contexto daría: “Las aguas no se precipitarán contra los montes”. En efecto, según la cosmografía hebrea antigua tenemos una parte atmosférica de hidrosfera que en realidad es una piscina en el ático.  Este semiverso lo que quiere indicar es que el Señor va a ser un fontanero experto y fiel, que va a mantener estanca la bóveda celeste encargada de soportar las aguas superiores. Se cumple así la promesa post-diluviana de que no volverá a haber otra inundación-hundimiento generalizado.

La descripción contemporánea de nuestro mundo es menos poética pero no por ello menos sugerente, si bien escrita -como decía Galileo- en un lenguaje matemático. Tiene en común con la visión antigua una dimensión dinámica, de equilibro metaestable,  que requiere un mantenimiento y cuidado amorosos. Si no tenemos en cuenta esa dimensión tutelar, podremos vernos con problemas catastróficos de escala cósmica.

(Continuará, si Dios quiere)

Día de paga

El empleo y los sueldos siempre han sido preocupaciones. Pero el día de paga es mejor, sobre todo si la paga es buena. Cuando llega el momento de la justicia divina … ¡Vaya que si la paga es buena para los que obran como Dios manda! Tres verbos casi sinónimos emplea el Palimpsesto Sinaítico  (consultado en http://www.dukhrana.com/peshitta/index.php   ) para Lc 6:23:

 ܚܕܘ ܒܗܝ ܫܥܬܐ ܪܘܙܘ ܘܕܘܨܘ

donde se expresa con donaire (según los recursos literarios semíticos) un gozo superlativo con un juego de palabras que sería (vocal más o menos):

“jadú … ruzú ua duSú”.

La  traducción solo puede ser libre:

“¡En aquella hora alegraos a tope!

 

 

 

 

 

In memoriam de josés/josefas

El último verso de la 1ª lectura de hoy, 3er domingo de Adviento ciclo C, se lee incompleto en la liturgia. Posiblemente porque no se entiende bien la versión masorética. Hay dos tradiciones de traducción: por un lado la que recoge a los que no llegan (LXX griega y Vulgata) y la otra, la que echa a los que no cumplen (Targum de Jonatán y Peshitta). Todo depende de cómo interpretar la raíz אספ, que posiblemente está en el origen del nombre propio José que nos recuerda tantos santos y santas (algunos y algunas hasta conocidos personal e incluso íntimamente), los cuales han hecho honor con sus vidas ejemplares al patriarca que prosperó en Egipto y a ese otro que educó en Nazaret a Jesús. A ellas y ellos va dedicada esta traduccioncilla:

Los infortunados que no llegaron a la fiesta (te los) recolecto.

Eran tuyos (de Jerusalén, se sobreentiende).

Una pena para ella (Jerusalén personificada) era su ausencia.

Para este complicado Sofonías 3:18, he optado por seguir la tradición de la mayoría de los viejos sabios castellanos (http://corpus.bibliamedieval.es/). Si la versión original es de hace 2 milenios y medio, unas traducciones de hace 600 años no son una referencia segura pero algo más cerca del origen … ¡Igual sí están!

 

 

Un salmo deuterocanónico

Les deseo un feliz Adviento 2018 ofreciéndoles la primera lectura según su versión siriaca en Peshitta (el texto griego no está muy claro y el hebreo aún no se ha encontrado). Baruc es un libro deuterocanónico (pobres protestantes; ellos se lo pierden).

He tomado como punto de partida A. M. CerianiTranslatio syra pescitto Veteris Testamenti ex Codice Ambrosiano sec. fere VI photolithographice edita curante et adnotante. London: Williams & Norgate, 1883 según la cómoda edición de

http://cal.huc.edu/

Solo para sus ojos, el cap 5 de Baruc:
Quítate Jerusalén el chal de duelo, de daño y enfermedad.
Ponte las galas que están ante el Señor Dios para su alabanza eterna.

Ponte el manto de la justicia divina.
Planta en tu cabeza el yelmo de la alabanza del Señor Eterno

Pues Dios muestra a todos que por encima de la tierra entera está tu resplandor.

Eres invocada con este nombre por el Dios Eterno:

“Paz de Justicia y Alabanza del Temor de Dios”.

¡Asciende, asciende, oh Jerusalén! De pie, sobre las alturas, mira hacia el este y el oeste
que verás tus hijos reunidos hacia ti desde el levante hasta el poniente por la Palabra Santa.
Helos aquí, recordados por Dios.

Marcharon andando bajo las órdenes del enemigo.
Dios te los trae dignos y gloriosos sobre un trono de realeza.

Ordenó el Señor a las altas montañas que se agachen. El hoyo se arregla y se iguala.
Todas las vaguadas se rellenan.
Se nivela la tierra para que ande Israel tranquilo en la verdad y en la goria de Dios.

Sombra dan a Israel todos los árboles del bosque y brindan aroma sus maderas según el mandado de Dios.

Reinará sobre vosotros el Dios de Israel, con gozo y con el esplendor de su alabanza,
con la misericordia y la justica que están ante Dios.
Paz te dio el documento ratificado con bendiciones.

 

Lección de geografía

Para comprender un texto nos hace falta un contexto. El problema es casi insoluble cuando nos remontamos a la Edad Antigua. Una pista nos la da el que, aunque la Biblia se considera palabra de Dios, según muchos (incluidos ilustres biblistas como, por ejemplo, el profesor Sicre) también es palabra de seres humanos. Eso sí una palabra muy antigua, en la que la vida era muy distinta. En nuestros días tenemos bibliotecas por temas. Entonces, la Biblia era toda la biblioteca, un poco desordenada, constituida por textos piadosos pero también por unidades didácticas (o las dos cosas a la vez). Los antiguos tenían poco soporte físico para escribir y había que aprovecharlo para todo. Nuestro Arcipreste de Hita es un buen ejemplo de ese desorden: poesías eróticas al lado de oraciones a la Virgen.

Una asignatura que no debiera faltar en cualquier sistema educativo es la geografía descriptiva. Tampoco entre los antiguos semitas: recordemos, por ejemplo, Gn 2,10-14 con su mítica Javila, país repleto de oro y gemas, un Dorado que tanto ha recalentado la cabeza de exploradores extremeños en América y brillantes escritores (cf Jerónimo en párrafo 3 de  https://biblehub.com/library/jerome/the_principal_works_of_st_jerome/letter_cxxv_to_rusticus.htm).

Otra geografía sintética, con Sion como punto central, la tenemos entre las dos pausas (Selah) del Salmo 87(86), es decir, los versos 4 a 6. Solo me tienen que permitir una licencia: imaginar un contexto.

Estamos en un callejón del barrio judío de Alejandría en una prestigiosa escuela judía al aire libre, más o menos en la época de Jesús. El compañero de clase es un muchacho muy aplicadito, que se llama Filoncito. Los alumnos tararean la lección de geografía soñando con una próxima peregrinación a Jerusalén. El profesor puntea sobre el suelo o una piedra unos puntos simbólicos que representan el mundo conocido. En el centro del “plano” (por así decirlo), una guijarrito de cuarzo blanco representa Sion. La canción de la lección tiene un estribillo: “Este nació allí”. Los chicos se señalan a sí mismos con orgullo acompañando con ese gesto la recitación cuando llega el estribillo…

“4. Me acordaré de Egipto.

Babilonia la conozco.

He aquí Filistea

y Tiro con Nubia.

¡Este nació allí!

5. A Sion uno y otro le dicen:

“Nació en ella.

¡El que la fundó es el Altísimo (‘Elión)!”.

6. El Señor dibuja en un atlas.

¡Este nació allí!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Amor de hija o de hijo

La primera lectura de hoy tiene un verso célebre, Dt 6,5, que puede imaginarse bastante místico. Sin embargo, hay una dimensión de compromiso práctico: eso depende de los traductores. En efecto, la versión hebrea habla de implicar no solo el corazón (lugar de sentimientos o, según otras culturas, de pensamientos), sino  también todo el ser (nefesh significa “alma” pero en el sentido de la persona en su conjunto) y todo el haber que uno tenga. Por ejemplo, algunas biblias castellanas medievales (cf http://corpus.bibliamedieval.es/ ) traducen:

& amaras adonay tu dios | con todo tu coraçon & con | toda tu alma & con todo tu a|ver

El “aver” (sic) se debe entender englobando las capacidades físicas pero también mentales. En ese sentido se explayan los evangelios de Mc 12,30 (el de hoy, domingo 31 de tiempo ordinario del ciclo B; ver el verso 12,30) y de Lc: “todo el entendimiento y toda la fuerza“. El paralelo en Mt omite “la fuerza”, sin embargo.

Por cierto que ese “haber” como traducción del polisémico מְאֹד hebreo, remite también a una dimensión patrimonial. Es decir, que el amor a Dios no sale gratis. Así lo entendió la traducción de Dt 6,5 en arameo del Targum Onquelos y en siriaco de la Peshitta (según consulta en  http://cal.huc.edu/showtargum.php): “con todos tus recursos económicos“, traduciría yo en ambos textos. Es lógico, porque es de buen creyente el ser buen ciudadano y es obligación moral y jurídica el pagar los impuestos y es obligación moral el rascarse el bolsillo solidariamente cuando surge un problema en el entorno. El refrán castellano ya lo dijo siempre: “Obras son amores …”.

Por cierto, el amor, en ese targum, en la versión siriaca de Dt y en los evangelios sinópticos, sube un punto (o varios) en intensidad: no se emplea la expresión del “amor ” genérico benevolente, expresable por la raíz “)hb”- אהב en hebreo- sino la del amor más tierno y arrebatado, el de madre, que corresponde a la raíz רחמ (en caracteres siriacos ܪܚܡ).